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Vision 2024: Ayacucho Rumbo al Bicentenario de la Independencia Americana

Nueve de diciembre, fecha memorable en la historia no sólo de Ayacucho, ni siquiera del Perú, sino de América y del mundo entero.

Cuántas veces en fechas como hoy, en las Jornadas Ayacuchanas organizadas por el Club Departamental Ayacucho, los ayacuchanos, los peruanos,  hemos evocado la epopeya vivida por los forjadores de la libertad americana en las épicas pampas de Ayacucho, en las faldas del cerro Condorcunca cerca al pueblo de Quinua.

Historiadores, poetas, militares, científicos sociales, artistas, mujeres y hombres se han referido al significado de la gesta protagonizada por los patriotas al mando de Antonio José de Sucre y de los realistas bajo la conducción del último Virrey del Perú, don José de la Serna.

Hubo intervenciones inteligentes que no sólo destacaron el protagonismo de los jefes sino el heroísmo y entrega de la gente del Pueblo, de los verdaderos hacedores de la historia, encarnada en esta como en otras jornadas en defensa de la Patria, por los legendarios Morochucos de Pampa Cangallo.

Sin embargo todas estas intervenciones se han referido al 9 de diciembre de 1824; a la epopeya gloriosa pasada. Permítanme ser irreverente y me refiera al 9 de diciembre del futuro, al del año 2024. Cuando conmemoremos 200 años de la batalla de Ayacucho, donde el Perú y la América esperan otra epopeya gloriosa que marque el renacer de Ayacucho. Claro que 2024 parece tan lejano. Seguramente que para algunos de nosotros, fecha inalcanzable; pero para muchos de ustedes podría, si es que se lo proponen, ser un mañana deslumbrante que marque un hito en la Historia de Ayacucho. Para todos los presentes debe ser un acicate para entregar todo nuestro esfuerzo generoso para llegar a esa fecha con bríos de nuestra tercera juventud, o de quedarnos a la vera del camino con la sonrisa juvenil de satisfacción de haber contribuido con el esfuerzo de engrandecer a nuestro Pueblo.

Los invito a jugar con nuestra imaginación. Hagamos un esfuerzo para imaginarnos cómo quisiéramos ver a Ayacucho del año  2024. Si invitara a un representante de cada una de las  provincias de nuestra Región a describir, por ejemplo a Parinacochas de 2024, a Huanta de 2024, a Lucanas de 2024, etc. hubiéramos empleado todas las sesiones de estas jornadas sin llegar a agotar el tema. Por eso, en esta oportunidad, permítanme sólo dar unas pequeñas pinceladas de cómo sería la capital de la región Ayacucho, es decir, cómo sería la muy Noble y Leal Ciudad de Huamanga.

Primero se le devolvería su real nombre, con el que fue fundado por los españoles y lo mantuvo durante 286 años y fue grande y señorial en la Colonia.

La ciudad de Huamanga, estaría dividida en dos zonas bien marcadas: el Casco Histórico, y la Huamanga Moderna.

El casco histórico, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad, con su Plaza Mayor, sus treinta y tres iglesias, sus casonas, sus barrios de artesanos, su Arco del Triunfo y su Alameda. Estarían la Universidad y los centros culturales, escuela de bellas artes, de música, la casa de la literatura, los museos. Todos puestos en valor, totalmente remozados. Con cambios producto de investigaciones y estudios y consensuado con los intereses de la población. Es probable que la Plaza Mayor siga rodeada de sus bellos portales, con la pila de Pascualillo en el Centro como corresponde a una ciudad andaluza como fue concebida Huamanga.

La Huamanga moderna, tendría el equipamiento urbano que responda a los tiempos actuales signados por el internet, la nanotecnología, el ciberespacio y el mundo virtual; tendría la zona residencial, con viviendas, colegios y hospitales; las zonas de los hoteles, centros de convenciones y los spas; las zonas de investigación científica; la zona comercial con sus mercados y centros comerciales; las zonas de esparcimiento,  hipódromo, estadios y coliseos deportivos; la zona industrial donde destaca la más grande transnacional peruana de cervezas y aguas gaseosas así como la de preparación de derivados lácteos y fábricas de tejidos con las finas hebras de las vicuñas.

Complementarían a este equipamiento de la ciudad capital, el gran aeropuerto internacional; el ferrocarril del centro del Perú que saliendo del Callao pase por los departamentos de Junín, Huancavelica, Apurimac, Cusco, Puno, y Arequipa y la Carretera longitudinal de la región desde San Francisco, La Mar hasta Pausa en Paucar del Sarasara, articulando todas las provincias de la región.

Todo esto que señalo, repito sólo sería una pequeña pincelada de la fisonomía física de Ayacucho, la que se sustentaría por la riqueza cualitativamente superior de su gente. La mayor riqueza de Ayacucho es y aspiro a que siga siendo su gente. Los ayacuchanos serían personas con elevados grados de escolaridad, con gran número de profesionales de incuestionable solvencia académica, no habría analfabetos, toda la población estaría asistida por programas de seguridad social, alimentaria y de salud. La fuerza de trabajo con empleos dignos. La pobreza y la pobreza extrema serían sólo un penoso recuerdo totalmente superado. Sería un pueblo amante de la paz. Con alto grado de autoestima; orgulloso de sentirse ayacuchano; de hablar su kechua, cantar sus huaynos a la par de los ritmos de la época. Sería un pueblo conformado por ciudadanas y ciudadanos con elevada cultura cívica, en una Región donde el voto para elegir a sus gobernantes no sería obligatorio, pero que sin embargo, habría una activa e informada participación política en la que el voto ciudadano seria para ayacuchanos probos, capaces y de intachable solvencia moral y no se inclinaría jamás a beneficiar a aventureros que no ofrecen programas de gobierno sino regalan polos, gorritas, bolsas de alimentos y quizá algún dinero.

Estos pequeños referentes que la imaginación nos presenta de Ayacucho del 2024, y que deberían tener su correlato en todas las provincias de la Región,  debería hacerse realidad y esa debe ser la tarea que debemos empezar ahora, porque mañana ya será demasiado tarde. Eso no se logrará por arte de magia ni porque Ayacucho es bello, histórico y encantador. Eso se logrará con trabajo, mucho trabajo y más trabajo.

A las autoridades actuales regionales y locales de Ayacucho, el Apu Yaya Jesucristo por nuestros ancestros hispanos y el Apu Campanayocc por nuestros ancestros indígenas les brindan la envidiable oportunidad de trascender en la historia de nuestro Pueblo.

Esta oportunidad no se puede ni debe perder. Así como en estos días, el Presidente Humala, actuando con sagacidad y modestia dejó que  la inteligencia peruana sin distinción de posturas políticas trabaje al servicio del país para defender en La Haya, los intereses de la Patria en nuestro diferendo con Chile, el Presidente de la Región y las autoridades locales de Ayacucho deberían convocar a los hijos más destacados de la Región. Toca a las autoridades regionales ponerse a la vanguardia de este trabajo apoyado por un colectivo de ayacuchanos tanto residentes en Ayacucho como en Lima y en otras ciudades del Perú y del mundo, que podría denominarse “COLECTIVO DE AYACUCHANOS: AYACUCHO DE CARA AL 2024”, que muy bien podría ser encabezado por el Club Departamental Ayacucho, e integrado por todos los clubes y organizaciones representativas de las provincias de Ayacucho así como de personas naturales que quieran sumarse a este esfuerzo.

Para institucionalizar la organización podría el CDA encargar a un equipo de trabajo de  ayacuchanos destacados, proponer una estructura ágil que con el auspicio del Gobierno Regional, empezaría a trabajar los distintos proyectos de desarrollo cuyo resultado sea el Ayacucho que hubiéramos querido dejar a nuestros hijos.

Todo esto debería ser realidad de aquí al 2024. Sólo faltan DOCE  años.

El Perú y América hispana tienen una deuda pendiente con Ayacucho desde el 9 de diciembre de 1824 porque en la batalla ocurrida en  las pampas de Ayacucho la mayor cuota de sangre derramada fue la del pueblo ayacuchano, cuyo hijos más humildes ofrendaron sus vidas combatiendo en los dos ejércitos, el realista y el patriota y la economía de los ayacuchanos también fue afectada porque sostuvieron a los dos ejércitos beligerantes.

Esta deuda aún no había sido saldada, cuando 55 años después, en 1879 ocurre la infausta guerra con Chile, y, otra vez, el pueblo ayacuchano en general pero especialmente los más humildes ayacuchanos del campo, nuevamente dieron su sangre, sus cosechas y sus vidas para, junto con papacha Cáceres, salvar el Honor Nacional.

Y, nuevamente, cuando el País aún no saldaba estas deudas con Ayacucho, cien años después de la Guerra con Chile, es decir en 1980 se inicia la pavorosa guerra interna provocada por Sendero Luminoso, que tiñó de sangre nuestra Patria y produjo 69,280 víctimas fatales, el mayor número de pérdidas humanas sufridas por el Perú en todas las guerras externas y guerras civiles ocurridas en sus 182 años de vida independiente; de esas casi 70,000 muertes, más del 40 % corresponden a Ayacucho y de ellas el 79 por ciento vivía en zonas rurales y el 56 por ciento se ocupaba en actividades agropecuarias; es decir era la genta más pobre, campesina, con menores grados de escolaridad y quechua hablante como lengua materna. A estas pérdidas humanas se debe agregar las enormes pérdidas económicas expresadas en destrucción de infraestructura y deterioro de la capacidad productiva de la población. Es decir a Ayacucho le tocó asumir la cuota de sacrificio más grande y doloroso para salvar a la Patria.

El Perú, pues tiene una grandiosa deuda con Ayacucho y este debe ser el momento que debe empezar a saldar las deudas, de tal suerte que al 2024 ya no quede nada pendiente para que ese, sea el año de la consolidación económica y social de Ayacucho.

Toca pues a las autoridades, a las instituciones representativas de Ayacucho, a los voceros de opinión de nuestra Región, a los ayacuchanos todos, sin distinción de ideologías políticas ni religiosas constituir el colectivo “AYACUCHO DE CARA AL 2024” o como se llame, para emprender esta gran cruzada para devolver a Ayacucho el sitial que siempre le ha correspondido, a lo largo de la historia de nuestra Patria.

Invocamos a las autoridades de Ayacucho, que tienen la capacidad de decidir porque para eso los eligió el pueblo, que tome algunas iniciativas como la de encargar al Dr. William Vivanco hacer de Ayacucho una importante cuenca ganadera del Perú como lo hizo para algunas regiones de la China, el país, que ahora decide la marcha económica del mundo; que le pida al Dr. Luis Lumbreras que siga sorprendiendo al mundo con más hallazgos del primer gran imperio, el Wari; que le diga al Ing. Enrique Moya que rescate las más valiosos ejemplares en peligro de extinción del ganado más emblemático de nuestra Patria, los camélidos americanos; que solicite al Dr. Carlos Canales que nos enseñe a cómo hacer turismo en el tan temido VRAEM;  y, así, podría seguir pidiendo el concurso de otros tantos destacados ayacuchanos, como los que, seguramente hoy, en esta reunión, serán distinguidos por decisión de sus clubes.

Estoy totalmente convencido que todos los ayacuchanos acudiremos al llamado para levantar Ayacucho, como cuando todo el pueblo ayacuchano acude a las cuatro de la mañana del Domingo de Gloria, para llevar en sus hombros la pesada anda del Señor de Pascua de Resurrección; de aquel cristo resucitado, ubicado en la cúspide de una pirámide descomunal,  mostrando, igual que a nuestro Ayacucho de hoy, las llagas de su cuerpo, las llagas de sus casonas, las llagas de sus manos, las llagas de sus calles, las llagas de sus pies y las llagas de sus iglesias. Todo el pueblo debajo del Anda sin distinción de clases sociales; estarán, los niñutas, los mistis, los cholos y los indios; estarán los que visten, Christian Dior y los que visten “llama ponchuchas”; estarán los “jara casacas” y los “jalachaquis”; los que tienen tarjetas Diners Gold y los “jala bolsicos”; los que chacchan coca con su “toccra” y los que jalan la blanca pero de la buena. Estarán todos hermanados y levantarán con alegría la pirámide de cirios blancos donde estará Ayacucho, donde estará el Cristo Resucitado, que se desliza suave, elegante y majestuosamente sobre un mar de cabezas de ayacuchanos deslumbrados al ritmo del Apu Yaya Jesucristo. La voz de quien guía se hará escuchar, al sentir que alguien flaquea, – ¡Danos fuerzas Señor!,-  y todos contestarán al unísono, – ¡Danos fuerzas, Señor para levantar a Ayacucho!

Y la ciudad se iluminará. Las sombras serán teñidas por la llama de los chamizos, y los cohetes de gigantescos castillos se encenderán al paso triunfante del Anda por el perímetro de la Plaza Mayor y llegará a la puerta de su morada, la Catedral de Huamanga, cuando la luna en cuarto menguante se despida, pálida y coqueta y en medio de la gran euforia el Cristo se irá a la Gloría y la Gloria nacerá para Ayacucho, cuando el sol anuncie un nuevo, deslumbrante y distinto amanecer.

Muchas gracias.

Raúl García – Blásquez Canales

Email: raulgbc@hotmail.com

* Discurso de Orden en la Ceremonia de Clausura de las Jornadas Ayacuchana 2012 realizadas por el Club Departamental de Ayacucho, Lima 09 de Diciembre.


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